Ácido tartárico para la acidificación de mostos y vinos.

El ácido tartárico es un acidulante natural de origen vínico, indispensable en los procesos de elaboración de vino para la acidificación de mostos y vinos. Su utilización permite corregir la acidez de forma precisa, mejorar el equilibrio del vino y potenciar sus cualidades organolépticas, aportando mayor frescura, estabilidad y armonía en boca.

Disponible en formato sólido de alta pureza y en solución líquida concentrada, se adapta a las necesidades de bodegas, enólogos y elaboradores que buscan un control eficaz del pH y de la acidez durante la vinificación. La versión líquida facilita una dosificación rápida y homogénea, mientras que el formato sólido ofrece una excelente versatilidad para diferentes aplicaciones enológicas.

Ventajas del ácido tartárico.

Corrige la falta de acidez en mostos y vinos.
Ayuda a reducir el pH y mejorar el equilibrio ácido.
Favorece la estabilidad microbiológica y la correcta evolución del vino.
Potencia la frescura y mejora las características organolépticas.
Disponible en formatos sólido y líquido para adaptarse a cualquier proceso de elaboración.

Aplicaciones.

El ácido tartárico se emplea principalmente como corrector de acidez en enología, siendo uno de los ácidos más utilizados para la elaboración de vinos equilibrados y de mayor calidad. Su uso está especialmente indicado cuando es necesario compensar la pérdida de acidez natural provocada por las condiciones climáticas o determinadas prácticas de elaboración.

Se recomienda realizar ensayos previos para determinar la dosis más adecuada en función de las características del mosto o vino y aplicar el producto conforme a la normativa enológica vigente.